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Domingo, 07 de agosto de 2005

Análisis de caso: la influencia de la televisión en una niña de 9 años y su posible impacto educativo

INTRODUCCION

Se está asistiendo, socialmente hablando, a una nueva sociedad denominada informacional que se genera gracias tanto a los grandes adelantos tecnológicos como a su rápida expansión dentro de la gente. Esto ha dado pie a que cada vez más la sociedad, sea cual sea su condición, tenga a su alcance los beneficios de la tecnología lo que hace unas décadas fuera imposible de lograr.

Los medios de comunicación masiva (MMC), basados en símbolos que son adecuados rápidamente dentro de la sociedad, transmiten un mensaje que será codificado por la gente bajo un lenguaje comprensible: a este proceso se le denomina reproducción ideológica o cultural. El mensaje, cualquiera que este sea, tiene un sentido dirigido a la sociedad y éste puede ser por ejemplo el incitar a la población a comprar algo, promover campañas políticas, exaltar a la gente a una manifestación, entretenimiento, educación, etc.

En este sentido queremos desarrollar nuestro trabajo con el propósito general de encontrar la relación directa entre educación y medios de comunicación masiva (concretamente con la televisión): los MMC como creadores de un sistema educativo más selectivo y tendiente a la reproducción de la clase dominante.

Para ello, nuestro objetivo específico será el hacer un análisis de caso en un individuo: mi hermana de 9 años de edad, la cual estudia la primaria y pasa gran tiempo viendo la televisión.

Y es que parece curioso, pero es increíble pensar que mi hermana ya quiere hacer lo que ve en las novelas o en los programas con carácter feminista como el de “Lo que callamos las mujeres”. Hasta hace unos días quién iba a pensar que ella nos hablara sobre el cáncer de mama, la diabetes, la infidelidad en la pareja y otras cosas que de acuerdo a su edad, creemos no van.

Pero qué nos podíamos esperar si mi “hermanita” ve casi 6 horas diarias la televisión: inicia con las novelas infantiles para seguir con las juveniles, las novelas para adultos y terminar con los programas supuestamente humorísticos (ya que solo se la pasan insultándose unos a otros, salvo la opinión del lector).

Sabemos que hay instituciones dedicadas a la educación de los individuos como la escuela, la iglesia o los amigos, pero en este trabajo trataremos de explicar cómo es que la televisión con sus mensajes repetitivos van formando la ideología, en este caso, de mi hermana menor, hasta llegar al punto de que este medio se convierte en el “sustituto ideal” de los padres, y digo ideal porque si ellos no se encuentran en casa, le excelente niñera es la televisión.

Partiendo de esto, nuestras principales preguntas a desarrollar serán: ¿cuáles son los riesgos de tener tanto contacto con la televisión (caso de mi hermana)?, ¿qué tan valioso se vuelve el dejar a la televisión como medio de inculcar valores a los niños e incluso educarlos?, ¿hay otro medio que sustituya la labor penetrante de la televisión en la ideología de las personas?

La labor al respecto es exhaustiva pero interesante, por ello habré de atenerme a teóricos como Adorno, Walter Benjamín, Silverstone, Durkheim o Parsons así como los aportes de la Escuela de Frankfurt para tratar de explicar cómo un medio de comunicación, como lo es la televisión, puede valerse de simbolismos que repetidos constantemente, ideologizan a la sociedad hacía un fin específico que puede ser la reproducción de valores para equilibrar al sistema, la distracción social ante una situación comprometedora para un personaje público importante, la difusión cultural (¿?), etc.

El análisis de los efectos de la televisión en la vida cotidiana de mi hermana quedarán registrados de manera complementaria con la teoría lo que dará una confrontación teórico-práctica.

Esto nos aportará ciertas aseveraciones al término de la investigación siempre con el fin de tratar de dar respuestas a las preguntas citadas en párrafos anteriores.

































MARCO TEORICO

La educación se ha vuelto una estrategia fundamental dentro del desarrollo de los MMC: nuestras actitudes y creencias de sentido común al igual que nuestro desarrollo académico, expresan y apoyan nuestra comprensión práctica del mundo, es decir, el papel de los MMC no solo es de perturbadores (su caracterización más difundida) sino también como soportes de la realidad social.

La televisión no solo es el aparato electrónico que se encuentra en medio de la sala para adornar la casa, es también el generador de gran parte de nuestra vida cotidiana y porqué no decirlo, de nuestra educación ya que ahí, es donde vemos y conocemos nuestro entorno.

Así pues, la televisión puede ser vista (valga la expresión) desde tres perspectivas:

1. Como objeto: la pantalla que nos suministra los ritos cotidianos (“una hora de comida sin televisión, no sabe a comida” dicen por ahí) y suprime nuestra incredulidad: “si lo vemos, existe” y sino que le pregunten a Bejarano y los famosos videoescándalos.
2. Como medio: amplia nuestra proyección del mundo, nos brinda información y moldea nuestra percepción del entorno.
3. Como proveedora de entretenimiento: es capaz de otorgar seguridad, felicidad, paz y tranquilidad con sus narrativas y programas de género.

Antes de continuar cabría definir el concepto de educación: ésta hay que entenderla como un proceso que tiende a la reproducción constante y por lo tanto evolutiva (descartando el plano biológico). Los aportes de Durkheim al respecto indican que la educación es la transmisión de conocimiento de una generación adulta a una generación joven.

La educación además de perfeccionar el modo cultural de una generación actual gracias la recopilación de conocimientos anteriores, toma consigo o selecciona a los más aptos para realizar esta labor: la de crear nuevas aportaciones a la cultura.

Para estudiar la relación entre medios de comunicación y educación, hay que remitirnos a los distintos paradigmas teóricos que han dirigido el desarrollo de las sociedades como: el funcionalismo, el evolucionismo, la teoría del conflicto social y el interaccionismo simbólico.

El primer modelo es examinado por Durkheim el cual nos dice que la comunicación es necesaria para la sociedad pues proporciona un equilibrio a la misma, sujetándola a ciertas exigencias como el logro de objetivos o la reproducción del sistema. Así pues, el funcionalismo analiza qué tanto equilibrio social otorgan los MMC en un periodo de tiempo específico: noticias de interés social, programas que respondan a las necesidades sociales (moralidad), educación y entretenimiento.
La educación en este modelo es conformada por todas las instituciones sociales: la familia, la escuela, la iglesia, los amigos, los MMC, etc.

El segundo modelo es el evolucionista y éste se basa en términos de organización y desarrollo lineal de la vida del hombre o en este caso, de los MMC: todo organismo está compuesto por elementos interrelacionados acordes a un factor central; su desarrollo es lineal y repetitivo; aquellos elementos externos que ayuden a alcanzar ciertos bienes sociales son adaptados al sistema y viceversa. Con esto podemos decir que la historia de los MMC ha sido evolucionista pues siempre se han visto inmersos en una lógica de adaptación social que permite su reproducción como esquema. Si la educación bajo este modelo se legitima es porque siempre ha sido la misma y además le otorga los mismos elementos al sistema para que este se reproduzca.

El modelo de conflicto social se sujeta a lo siguiente: que existen en la sociedad elementos tan diferenciados que surgen conflictos; la disputa está enmarcada en la premisa de imponer las condiciones de una de las partes y por lo tanto, no se puede hablar de un equilibrio social como dice el funcionalismo. La relación que tiene este paradigma con los MMC radica en que los productores de los principales mensajes sociales están en manos de países desarrollados que intentan imponer su ideología a su alrededor donde se hallan otros sistemas de comunicación, los locales, que tratan de hacer prevalecer sus costumbres, por ejemplo. Si partimos del hecho de que la educación es parcial y selectiva con aquellos elementos más aptos, podremos comprender porqué no todos los individuos de la sociedad tienen educación: las colonias más marginadas de las ciudades tienen un déficit educativo muy importante ya que ahí prevalece la idea de sobrevivencia sobre la de desarrollo académico. Viceversa, las regiones más desarrolladas de un país o de una ciudad (económica, política y cultural), deben su condición a que su población tiene cierto nivel educativo permitiéndoles incluso la especialización laboral. Parsons contribuye de sobre manera cuando nos dice que la educación, basada en un sistema de recompensas, legitima y selecciona a los individuos que más tarde contribuirán a crear los nuevos procesos culturales.

Y por último está el interaccionismo simbólico donde se concibe a la sociedad como un gran sistema de significados donde el individuo está inmerso y percibe una gran gama de estos símbolos, los cuales los hace suyos o los desecha (internaliza) y así se comunica con sus semejantes (genera su conducta gracias a los símbolos que hay a su alrededor). En este marco, los MMC tienen la misión de ser el puente entre los símbolos sociales y el individuo: la persona construye su identidad (conducta) a través de lo que lee, ve o escucha. El proceso que permite adquirir los elementos o símbolos de mayor trascendencia socialmente hablando es la educación y los MMC contribuyen a que este proceso llegue a más sectores sociales.

Aunado a esto, desde mediados del siglo pasado, surgen dos vertientes que tratan de analizar el impacto que tienen los MMC: la Escuela de Chicago (norteamericana) y la Escuela de Frankfurt (alemana).

La primera trabaja en un esquema meramente empírico, más práctico y basado en estadísticas (cuantitativo), dándole mayores recursos al momento de analizar un fenómeno social como la educación.

La segunda escuela, de carácter crítico, se rige por la premisa de análisis hermenéuticos, no cuantitativos, llegando en ocasiones a ser utópica lo que se puede convertir en su debilidad metodológica pues no es comprobable.

Personajes como Adorno o Habermass cuestionan en cierta medida la influencia de los MMC en la sociedad pues éstos están inclinados hacía el beneficio de unos cuantos: crea la ideología dominante que más tarde se reproduce vía la educación y conforma la cultura social. Esto no es comprobable como tal, se queda solamente en una crítica al sistema, de ahí el nombre adjudicado a la escuela alemana.

Adorno menciona que existen ciertos simbolismos, que repetidos constantemente, crean un elemento distintivo sobre un ente. A este proceso le llamó let motiv, es decir, al rasgo que distingue a un elemento de otro pues repetidamente se nos presenta, incluso cuando ese rasgo particular no le pertenece al objeto en cuestión. En este sentido, la educación crea un let motiv en los individuos al reproducir el conocimiento científico basándose en materias como matemáticas, gramática, ciencias naturales o sociales. Y si los MMC son una herramienta de fuerte penetración social, se vuelven indispensables para hacer que la gente adquiera los valores que quiere transmitir un modelo educativo.

El let motiv del cual nos habla Adorno, es presentado por imágenes, música, dibujos, gestos y demás símbolos. La televisión al ser un medio basado en imágenes, tiene la facultad de llevar mensajes repetitivos con fines específicos: ¿Quién no recuerda la frase: “recuérdame” dicha por un pato con cara tierna? Al oír: “siempre en los grandes momentos”, pensamos en Coca Cola o la música de Jinetes en el Cielo utilizada por la mueblería Hermanos Vázquez donde claro no tiene nada qué ver. Y más aún, sabemos que dos más dos son cuatro o que la capital de Francia es París pero más que nada porque constantemente vemos y escuchamos que en París se encuentra la Torre Eiffel.

La cuestión aquí, es que no todos tienen la facultad de crear o hacer uso de estos lets motivs, sólo los que tienen un nivel educativo aceptable para poder ser parte de un grupo élite mientras que los demás están remitidos a recibir estos mensajes, reproducirlos y legitimar al sistema.

Sería como dice McLuhan: otorgarle a los medios no solo la virtud de crear los mensajes que reproduce la sociedad, también tienen la cualidad de ser un masajista mental pues manipulan a los receptores y conforman su personalidad incluso por encima del mismo mensaje.

MARCO CONCEPTUAL

Sociedad Informacional: etapa donde los adelantos tecnológicos y el auge de los medios de comunicación, otorgan a la sociedad el beneficio de estar siempre en contacto con otros puntos del planeta a pesar de las distancias y el tiempo. En este sentido, el valor tiempo-espacio se modifica: ya no existen como tales, los adelantos tecnológicos los han superado, podemos ver en un instante lo que pasa al otro lado del planeta e incluso comunicarnos en ese momento a pesar de la distancia. La información se vuelve en la materia prima de esta sociedad pues ésta le permite modificar o crear escenarios óptimos para su desarrollo.

Ideología: el modo de pensar y actuar que se transmite a la sociedad gracias a un grupo élite que la fabrica. Se basa de instrumentos como la religión, el ejército o la escuela.

Reproducción ideológica: trata de la constante repetición de los modelos teóricos-prácticos que permiten la legitimidad de un grupo dominante sobre los demás sectores sociales.

Medios Masivos de Comunicación (MMC): nombre dado a los objetos con fuerte penetración social en el sentido de la comunicación como la televisión, la radio, el internet y otros. El grupo élite de una sociedad determinada se apoya en ellos para transmitir y reproducir su aparato ideológico.

Escuela de Chicago: o la escuela norteamericana donde personajes como R.E. Park crearon la teoría de la ecología humana: la ciudad es un espacio donde todos luchan contra todos por la sobrevivencia creando subculturas (grupos con ideas particulares pero no ajenas a las sistémicas) y contraculturas (grupos con ideas totalmente contrarias a las del sistema). Sus aportes son más en materia descriptiva, práctica y cuantitativa pues la estadística se convierte en una de sus principales herramientas.

Escuela de Frankfurt: o la escuela alemana donde personajes como Adorno, Habermass y Horkheimer critican el modelo de investigación norteamericano. Sostienen que hay elementos sociales que no pueden ser cuantificados como el factor cultural por ello sus aportes son más cualitativos que conceptuales.

Sistema educativo: es el patrón global de organización de las instituciones encargadas de transmitir el conocimiento (cultura) dentro de la sociedad.

Let Motiv: rasgo que distingue a un elemento de otro pues repetidamente se nos presenta, incluso cuando ese rasgo particular no le pertenece al objeto en cuestión.

Rutina: acto repetitivo sin un sentido generalmente.
Vida cotidiana: según Roger Silverstone, es el producto de las continuidades ordenadas como el lenguaje, rutina y hábito manteniendo los fundamentos de seguridad en nuestra vida de todos los días.

Hogar: la conciencia de un punto fijo en el espacio, una posición firme desde la cual obramos y a la cual regresamos oportunamente. Este punto, a diferencia de un lugar, otorga seguridad e identidad al individuo. Es una realidad fenomenológica.

Familia: es una unidad de reproducción sexual, es una realidad social que brinda identidad al grupo de elementos que alberga: define roles, valores y ambientes donde se debate la vida cotidiana.

Familia tradicional: unidad con características como fuerte unión entre sus miembros, valores estables y sólidos.

Casa: estructura física donde se llevan a cabo las relaciones directas de la familia.

Así pues, después de un marco teórico y conceptual, dejamos espacio a la cuestión práctica para confrontarla con lo ya expuesto.

ANÁLISIS DE CASO: la influencia de la televisión en una niña de 9 años y su posible impacto educativo

Metodología

Dada la condición de tiempo para realizar este pequeño trabajo, nuestra estrategia de acción en este apartado estuvo dirigida por una serie de observaciones no participantes que le hicimos a Sara, mi hermana de 9 años, la cual además respondió a preguntas muy breves sobre lo que vive cuando ve la televisión. Las observaciones se hicieron en un periodo de dos semanas con intervalos de 3 días, es decir, 5 observaciones en total.

De hecho, nos mantuvimos a distancia cuando realizábamos las observaciones y esto con el fin de que ella no se sintiera vigilada.

Guía de observación

Siendo nuestro objetivo general, el analizar si se está dando una reproducción de valores sistémicos por el contacto con la televisión junto con la selección de individuos en un proceso educativo, nos dimos a la tarea de estudiar las conductas que exterioriza mi hermana después de pasar cierto tiempo viendo este medio de comunicación:

· Actitudes que refleja después de cierto tiempo de estar en contacto con la televisión
· Lets motivs que más reproduce
· Interés hacía otras actividades durante el periodo de ver la televisión

Guía de entrevista

Para reforzar las observaciones, se hicieron las siguientes preguntas cada tres días de observar las conductas de mi hermana:

1. ¿cuánto tiempo viste la televisión?
2. ¿cómo te sientes después de ver la televisión?
3. ¿qué recuerdas más de todo lo que viste?
4. ¿ya hiciste la tarea?
5. ¿hiciste alguna labor cuando veías la televisión?

Cabe señalar que después de la tercera sesión de observación y preguntas, mi hermana se sentía un poco extrañada porque le cuestionaba siempre por lo mismo; para ello, le comentamos que solo queríamos conocer cómo se siente después de ver la televisión.

Observaciones

La vida cotidiana en nuestro hogar es muy repetitiva pues generalmente comemos entre 3 y 4 de la tarde, cuando todos llegan a la casa después un día de clases para unos o de trabajo para otros.

Durante la comida es normal que mi padre encienda la televisión para ver las noticias de las 3 de la tarde (Hechos en el canal 13) porque dice él: “...prefiero ver algo serio y además ahí salen las noticias de aquí...” (a las 3:30 p.m. inician las noticias locales). Y cuando no vemos las noticias, le cambiamos al canal 21 de Televisa, para ver la película.

Comemos se puede decir de manera tranquila ya que constantemente volteamos a la televisión para ver alguna noticia sensacionalista que se menciona.

A las 4 de la tarde, generalmente ya hemos terminado de comer y todos empezamos a dispersarnos a otras actividades y cuando no es así, de cualquier forma mi padre se ha levantado de la mesa.

En este momento, mi hermana toma el control y le cambia a la novela infantil del canal 3: Amy, la niña de la mochila azul. Se sube a su cuarto y se acuesta a ver la televisión.

Como familia tenemos un negocio de comida el cual atendemos de 5 de la tarde a 11 de la noche, ahí, ayudamos casi todos en la atención: me incluyo en las labores pero pedí permiso para cada tercer día no asistir al negocio. Pero en casa se quedan mis hermanas: Sara de 9 años y Paty de 23.

Después de ver la novela infantil, llega mi hermana Paty y se acomoda en el sillón para acompañar a Sara a ver la tele. Son las 5 y comienza “Lo que callamos las mujeres”. Siguen con el programa de “La oreja” y después con la novela juvenil ya sea la de Yahir o la del canal 3. A las 8 pm comienzan las novelas “para adultos”, pero eso no importa: no está mi papá. Por fin, a las 10 de la noche inicia la barra de comedia y también ven programas como “La hora pico” o el programa de Derbez. Algunas veces, ven las noticias, generalmente las de López-Dóriga y después de eso, se van quedando dormidas.
Después de estar en el negocio, la familia llega a la casa alrededor de las 11:30 pm. Mi hermana jamás se enteró de que yo estaba en la casa: mi cuarto se encuentra frente al suyo y de ahí hacía las observaciones.

Y es curioso porque a las 11: 30 pm o cuando mi hermana ve que llego a la casa, baja de su
cuarto y me pide que le revise su tarea. Le digo que está bien y se va a dormir.

Esto es un día normal en la casa de la familia Franco Martínez y en la vida de mi hermana Sara.

Análisis de las observaciones y entrevistas

Se observó en ocasiones, que después de ver la televisión, mi hermana menor recurre a mi hermana mayor para platicar sobre lo que vio, platican e incluso de burlan de lo que observaron.

Mi hermana menor ve en promedio 7 horas diarias la televisión con intervalos de descanso que pueden variar los 15 o 20 minutos (en lo que empieza el otro programa o durante los comerciales).

Hay espacios que son destinados únicamente a ver la televisión: durante la novela infantil no hace otra cosa sino ponerle atención.

En otros programas como los cómicos, se dedica a hacer tareas o llamadas telefónicas a sus amigas. El horario de cena se da entre las 8 y 9 de la noche cuando están las novelas para adultos.

Se observó que después de ver un “programa tranquilo”, juega un rato con sus muñecas o se pone a hacer tarea. Cuando ve un programa con contenido sexual o violento, se queda acostada en su cama sin decir nada.

Al cuestionarle sobre lo que más recuerda de lo que ve en televisión dice que los comerciales son las cosas que más se le quedan grabadas; se le preguntó si recuerda alguno y contestó que los de Coca Cola o los de juguetes. Respecto a los programas como las novelas la que más recuerda es la infantil: me dijo los nombres de los personajes e incluso lo que cree que va a pasar en el siguiente capítulo.

Análisis teórico-práctico

Se puede apreciar que hay momentos (digámoslo así) sagrados para la vida de mi hermana menor: no hace otra cosa a las 4 de la tarde sino ver su novela.

Roger Silverstone dice que nuestro ritmo de vida y rutina diaria están moldeados por los horarios televisivos: se pueden distinguir espacios de tiempo destinados cotidianamente a un programa que nos gusta. Este fenómeno rompe y al mismo tiempo normaliza nuestras actividades domésticas.

La televisión, por así decirlo, no ha llegado a ser lo que es por imposición de un modelo político sobre una cultura (claro que podría ser) sino ocupando cada ves más, espacios y tiempos particulares en un nivel básico de la realidad social.

Es común ver y escuchar que mi dos hermanas platican sobre cuestiones muy de moda como el cáncer de mama o la infidelidad en la pareja a pesar de la distancia de edad entre ambas (14 años). Después de ver diariamente programas de carácter feminista como “Mujer, casos de la vida real” o “Lo que callamos las mujeres”, es normal que esto suceda.

McLuhan en su texto de la “Novia Mecánica” dice que las mentes jóvenes son el principal punto de ataque de los MMC: generan calor pero no luz, es decir, confunden la mente pero no dan un sentido de recapacitación.

La relación sexo-medios de comunicación es una constante hoy día entre los MMC y por ello no es de extrañarnos que los niños nos hablen de situaciones de tipo sexual como violaciones, el conocer el aparato reproductivo de ambos sexos o cuestiones de tipo feminista, como las que menciona mi hermana.

Ahí entra la labor educativa porque el impacto de los MMC no solo se limita a entretener o informar sino que van más allá: a educar e inculcar valores a los niños (incluso a los adultos).

Mi mamá no habla con mi hermana Sara sobre cuestiones de tipo sexual (o al menos lo he notado así) pero mi hermana sabe y conoce que hay prostitución de niñas en las calles: la televisión en este sentido se vuelve la niñera de la familia pues además de cuidar a los pequeños, les inculca valores, los educa y moldea su personalidad a pesar de que los principios familiares sean otros (en una familia tradicional, ¿quién va a querer que sus hijos pequeños hablen de cuestiones sexuales?).

Valores o normas sociales como la responsabilidad, la superación en la escuela, la fidelidad de la pareja, el trabajo, la honestidad y otros, también son presentados en los programas televisivos: constantemente en las novelas se ven a mujeres abnegadas que además luchan por sacar a sus hijos adelante a pesar de que son abandonadas por el marido. Este tipo de escenas son vistas muy seguido por los niños conformándoles una idea de superación ante las adversidades.

Pero también las escenas violentas (de todo tipo: explícitas y no explícitas) son el pan de cada día en los programas televisivos: a pesar de que sean programas infantiles se muestra la lucha del bien contra el mal, en las novelas juveniles y para adultos es más explícito este fenómeno y ni se hable de las noticias. Después de todo, como dice Mauro Wolf, una noticia con violencia vende más que mil caricaturas juntas.
Con esto, ¿qué se puede esperar si vemos noticias como que un niño mató a su familia porque, según él, no lo querían?

Toda esta serie de valores o principios son los que una parte de la sociedad, la clase dominante, quiere transmitir a los demás con el fin de reproducir su ideología: un sentimiento de miedo y de inseguridad que legitime a los que tiene el poder, pues ellos, tienen las facultades de otorgar seguridad. Además se entiende que aquellos que no cumplen con los requisitos sociales como superación, educación, trabajo, una familia estable, bienes materiales y otros, no pueden ser tomados como “individuos normales” porque éstos no tienen lo que quiere la sociedad.

Mi hermana me dice en ocasiones que quiere ser maestra para ayudar a educar y tener dinero porque eso lo ve en su novela. Se ve pues, una tendencia a querer reproducir la ideología sistémica.

Respecto al punto de los lets motivs de Adorno, mi hermana reproduce la idea de tener y ser lo que es Amy (la protagonista de la novela infantil): quiere una “mochila azul”, quiere tener el pelo enrizado y además quiere ir a la playa. Son cosas que en cierto sentido no tendrían relación pero constantemente pasan a la niña de la novela como la amiga ideal, la que quiere tener un novio pero está confundida, la hija buena que ayuda a su papá en el sostén de la casa, la alumna ejemplar, etc. Son actividades u objetos que moldean la personalidad del individuo, en este caso de mi hermana, hacia un fin en particular: ser una buena niña.

Es en sí, una relación íntima entre un proceso educativo que pretende inculcar valores o normas sociales con la ayuda directa de los medios de comunicación, en este caso, de la televisión.




















CONCLUSIONES

Se trató de dejar en claro que los medios de comunicación como la televisión juegan un papel importante en un proceso de transmisión de conocimiento, valores y normas sociales a los niños como mi hermana de 9 años.

El impacto de la televisión en la vida cotidiana es tal que se convierte en un sustituto ideal de las pautas familiares: llega incluso a remplazar la labor de los padres respecto a inculcar valores o educar. La televisión es la niñera perfecta.

La televisión no solo modifica nuestra percepción de las cosas, moldea también nuestros horarios y espacios de la vida cotidiana con el fin de retener toda nuestra atención.

Es tal el efecto de la televisión que las ideas como violencia o pérdida de valores se vuelven normales en nuestro entorno por su constante repetición en los programas que presentan.

La reproducción ideológica del sistema queda segura cuando la televisión ocupa el centro de nuestras vidas: desde la comida hasta que nos vamos a dormir, nuestra compañera es la televisión, incluso, los programas con sentido educativo como Plaza Sésamo son ideales para sustituir a los maestros, puesto que son más llamativos una serie de títeres que un docente sentado frente a su escritorio.

La frase “una imagen dice más que mil palabras” queda muy a cuerdo cuando vemos que lo que nos rodea existe porque lo transmiten en la televisión, de ser lo contrario, no existe porque no cumple con los requisitos sociales. Requisitos como el trabajo, la educación y otros valores conforman el equilibrio social del cual nos habla Durkheim y que son legitimados gracias a la televisión y su fuerte penetración social.

La personalidad de un niño como puede ser mi hermana de 9 años queda sujeta al tiempo que quede expuesta frente al televisor: los riesgos que pueden adquirirse al tener tanto contacto con este medio queda reducido a la resignación y normalidad de ver cosas antisistémicas como la violencia, situaciones sexuales y otras.

Si bien la televisión es un medio ideal para transmitir la ideología de la clase dominante incluyendo los mismos valores sociales, también hay que tener en cuenta que no hay negocio para esta industria sino se venden fantasías o valores que reprimen la situación de equilibrio social, provocando el morbo y la necesidad de ver, oir y sentir lo profano. Ahí radica el valor de tener tanto contacto con la televisión.

Si los padres de familia, los mismos hermanos e incluso los amigos se vuelven nodos de un entramado social estable, la televisión tendría el lugar de mero ente informativo o de entretenimiento. Pero en una sociedad cada vez más alejada hacia el individualismo y la informatización, la televisión no tiene rival para ser un fuerte creador de conciencias adecuadas hacía una misma ideología: la legitimación del sistema y su reproducción.



BIBLIOGRAFÍA



· Silverstone, Roger, Televisión y vida cotidiana, Amorrortu Editores, Argentina, 1999

· Azevedo, Fernando de, Sociología de la educación, Fondo de Cultura Económica

· Lucas Marian Antonio, García Calera Carmen, Ruíz San Román José Antonio, Sociología y Comunicación, Edit. Trotta, España, 1999

· Adorno, Theodor W., Hans Eisler, El cine y la música, Edit. Fundamentos

· McLuhan, Marshall, El medio es el masaje, Edit. Paidós

· McLuhan, Marshall, La novia mecánica, Escritos Esenciales, Paidós y Comunicación

· Wolf, Mauro, Los efectos sociales de los media, Paidós


Juan Ramón Franco Martínez


























































































Por: Pablo | Ensayos Tests Essais | Comentarios (0) | Referencias (0)

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